El drama minero

Al final, y como todo el mundo lo reconoce, nuestros corazones vibraron con la salida del primer minero y del último rescatista. Ahora los mineros de San José tienen una responsabilidad sobre sus hombros: olvidarse de la farándula y el dinero fácil y luchar por los derechos de la clase trabajadora de todo el territorio.

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Llegada del primer rescatista. Foto: Daniel Sempértegui

Vivimos en México alrededor de 14 años, mi familia y yo, y a pesar del tiempo transcurrido aun lo tenemos en el corazón, no por sus gobiernos, el PRI de aquellos años o el Demócrata Cristiano o PAN de hoy en día, sino que de su pueblo cariñoso y solidario. A manera de comparación, teníamos en México decenas de amigos que empezamos a conocer desde el primer día de nuestra estancia por allá por 1973, aquí en Canadá llevo viviendo ya 25 años y no tengo ningún amigo canadiense, todos los que tenemos son inmigrantes como nosotros, exiliados políticos o económicos, españoles, mexicanos, chilenos unos pocos, etc. Aun me escribo con varios de mis amigos en México, un 25% de mi correspondencia viaja a esas tierras, por eso cuando en 2006 quedaron atrapados los 65 mineros en “Pasta de Conchos”, Coahuila, en el norte de México, mi compañera se pegó a los canales mexicanos siguiendo la tragedia día a día, minuto a minuto hasta el desenlace propiciado por Fox y los empresarios mineros.

Para aquel que no ha vivido tan profundamente en México, a veces es difícil entender ciertas situaciones que cotidianamente ocurren en ese país; yo lo llamo país bárbaro (a lo mejor bárbaro no tiene el mismo significado que ‘wild’ en ingles); allá como decía José Alfredo Jiménez, “la vida no vale nada,” bueno, un país con más del 50% de su población viviendo bajo la línea de la pobreza, con una frontera tan larga con los gringos (tan lejos de dios, tan cerca de los EEUU), una revolución con más de un millón de muertos y además traicionada, un país eminentemente nativo y mestizo es lo que hacen tan diferente a Chile con el cual solo hay en común el lenguaje y el mestizaje.

Para dar un ejemplo, se dice que cuando un taxista atropella a una persona, entonces el chofer en vez de auxiliarlo, ayudarlo a llevarlo a un hospital, lo repasa, si, así es, porque sale más barato muerto que vivo. Para la clase gobernante y empresarial, un obrero no vale nada, total si se muere hay miles detrás para tomar su lugar. Eso es lo que hizo Fox con los mineros de Pasta Conchos, después de menos de una semana de búsqueda sencillamente aplico un dicho popular adaptado a la situación, “chile para los mineros” (algo así como mostrarle el dedo del medio a los atrapados en Pasta Conchos).

A los empresarios dueños de esa mina se le han premiado con nuevas exploraciones; nunca fueron llamados a dar cuenta de la situación y hasta el día de hoy está prohibido tratar de entrar a rescatar los cadáveres de esos mineros, hoy anónimos, que yacen en el fondo a solo 120 metros de profundidad.

En México dicen que la burra no nació arisca, los palos la hicieron, por eso que cuando sucedió el derrumbe en Copiapó, se nos vino a la memoria Pasta Conchos, al principio se empezaron a repetir los acontecimientos, fracaso y peligroso entrar por el derrumbe, lo cual era en todo caso verdadero, no se puede matar a nadie por salvar a otros, había que salvarlos sin pérdida de vidas de otros trabajadores.

La diferencia estuvo en que Piñera cumplió con su deber, nada más y nada menos, el dinero no sirve si para conservarlo si tienen que morir unos pocos, y aquí hay una diferencia entre dos demócrata cristianos, Fox y Piñera, porque ambos lo son pero con matices sociales muy diferentes.

Piñera hizo su trabajo y Codelco, corporación que se fundó con la nacionalización del presidente mártir como empresa estatal, no escatimo esfuerzos ni dinero para cumplir con su compromiso. Al final, y como todo el mundo lo reconoce, nuestros corazones vibraron con la salida del primer minero y del último rescatista, y como hombre nacido en esos lugares, después de muchos años, para ser más exacto desde aquel glorioso día del 4 de Setiembre de 1970, me sentí orgulloso y por un momento pensé que algún día ese pueblo valeroso y solidario, alejado del consumismo, encontrará el camino para su verdadera independencia.

Pero, siempre hay un pelo en la sopa, al menos para inconformes como yo. Mi primera inconformidad empezó al segundo siguiente en que se saco al último rescatista, aunque para ser franco esta venia manifestándose desde el primer día del accidente, y fue cuando Piñera lo primero que hizo fue dar gracias a Dios, lo cual me trajo a la memoria de cuando muchacho cada vez que Alessandri daba un discurso invocaba a la divina providencia, la que aparentemente nunca lo escucho.

Me parece, sin temor a equivocarme, que en los censos de población cerca de un 40% de los chilenos se declaran agnósticos, y un número grande de chilenos se autocalifica como católicos a su manera. Y con el crecimiento de las iglesias protestantes, producto de la penetración cultural gringa, se nos empieza a formar un panorama bien especial, además tenemos que agregar a estos los judíos (como religión) y la llegada de los musulmanes y los asiáticos estamos en presencia de un país multi-religioso.

Pero lo más importante es que el estado de Chile es laico (aunque la realidad es que la iglesia católica forma parte del cuarto poder, junto al Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial). Como agnóstico que soy, el dar gracias a Dios tiene como consecuencia que el derrumbe también fue consecuencia de la acción celestial, que la muerte de los mineros en México fue obra divina.

Prefiero pensar en los acontecimientos como obra de la causalidad y nunca de algo predestinado o hecho bajo la acción de alguien que nunca nadie ha podido dar cuenta de su existencia más allá de la fe. La vida no está predestinada, el determinismo como principio filosófico no tiene cabida en seres inteligentes y pensantes, por lo que el presidente creo debe de guardar sus actos de persignarse y rezar para cuando este en su alcoba al acostarse o cuando se va a golpear el pecho a una iglesia, eso significa el respeto a todos los ciudadanos.

Por otro lado no veo la solución al problema de seguridad laboral, porque nunca la habrá mientras se esté pensando en la flexibilidad laboral. Piñera hablo de las leyes que se están estudiando para la seguridad laboral en Chile. En una investigación de CIPER la semana pasada, se afirma que la comisión encargada de entregar al presidente de las resoluciones de la comisión, que estas no irán por el lado de las fiscalizaciones sino que se trata de profundizar las medidas de prevención.

Y aquí permítanme disentir con el argumento.

Para los empresarios, las leyes y reglamentos que nos rigen están hechas solo para violarlas. Demos un par de ejemplos. En el Golpe de Estado de la derecha con Pinochet dado en 1973, se violaron todas las leyes porque no les servían y en 17 años se encargaron de crear unas nuevas para su servicio, entre ellas están el trato con los pueblos originarios, la constitución, la reforma laboral.

Uno más reciente tiene que ver con el uso de información privilegiada, acá en Chile esta es tan tibia que no calienta a nadie, si la comparamos con la de los países del primer mundo se puede apreciar la diferencia. Cuando el empresario Piñera decidió usar la información de LAN, evaluó cuando dinero ganaría y cuanto tendría que pagar por violar la ley si lo pillaban, gano y mucho porque lo que pago fue un diferencial de lo que obtuvo.

En EEUU o Canadá estaría ahora preso por ese delito, en Chile es Presidente. El empresariado, entre los cuales se encuentran los mineros saben que pasándose los reglamentos por el arco de triunfo ganaran mucho dinero y si algo pasa pegaran en multas solo una pequeña parte de lo embolsado, negocio redondo. Hay casos en que la evaluación de riesgos se hace equivocadamente como sucedió con los dueños de la mina San José, pero son solo casos excepcionales.

Un último punto (o tema como les gusta decir a los chilenos para parecer doctos) es la aseveración que con el comportamiento del gobierno la imagen de Chile iba a cambiar completamente. Porque eso es exactamente lo que sueña la derecha — ellos quieren que el mundo se olvide del tiempo terrible del golpe militar porque todos ellos fueron participantes activos, y lloran y sueñan con cambiar esa imagen, pero eso es un solo un sueño y nada más.

A manera de ejemplo, en México durante más de un año salió una página entera en el periódico EL Día llamada “El Drama de Chile,” donde se leían las atrocidades del los milicos contra la población desarmada, y eso se repitió en casi todo el mundo, aún mas, en estos días me encuentro con gente que no había nacido en esa época y cuando me preguntan de qué país vengo, y les respondo Chile, me contestan con el nombre de Allende y Pinochet.

La noticia de los mineros ha sido noticia de tercer lugar por un cierto tiempo, el día del rescate fue la primera noticia de los noticiarios de la CBC (Canadian Broadcasting Corporation) durante todo el día y al a continuación empezó a aparecer en segundo lugar y ya casi ya ha desaparecido.

Para finalizar, creo que los mineros de San José tienen una responsabilidad muy grande sobre sus hombros, al menos aquellos con más sensibilidad social, olvidarse de la farándula y el dinero fácil (lo que fácil llega, fácil se va) que los acosa y luchar por los derechos de su clase y de la clase trabajadora de todo el territorio, dirigir la pelea para la seguridad laboral, efectiva y no de papel y ser ellos los fiscalizadores.

Bueno al final de todo hay que sentirse feliz con la política gubernamental de que a nuestros mineros se les dio Chile, pero en el sentido correcto del vocablo.

:::el inconforme:::
Octubre 16, 2010.

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